(Carlos
se encuentra en casa, ya han pasado varios días desde que salió del hospital)
Carlos:
Pero Carlos, ¿qué estás haciendo?, tendrías que haber salido y disfrutar de
estos días que te quedan. (Anda por el cuarto) Vale. Ya sé lo que voy a hacer.
Tengo que volver con mi familia y traerla de nuevo a casa. (Sale de casa)
(Llega
a la casa donde vivía su mujer, ella la ve y sale de la casa)
Belén:
¿Qué haces aquí?
Carlos:
Belén, perdóname por lo que ha ocurrido en estos últimos días. He cambiado, te
lo prometo
Belén:
Dudo que hayas cambiado si sigues en el mismo trabajo
Carlos:
Voy a dejarlo, he recapacitado y me he dado cuenta de que no estoy disfrutando
de mi vida. Además seguro que encuentro otro.
Belén:
Ay, Carlos… Creo que si te voy a dar otra oportunidad. (Se abrazan)
Sergio:
Papá, papá, ¿es verdad lo que he oído?
Carlos:
Sí hijo, sí. Prometo que voy a ir a verte todos los sábados. Que tiemblen los
Ronaldos y los Messis que con tu llegada
a la cima, no estarán ni convocados
Sergio:
Cuantas paridas dices
Carlos:
Puede ser, no me acordaba que tienes el pie torcido
Sergio:
Papá, que juego de portero
Carlos:
¿A si?
Belén:
Mejor cállate que lo vas a estropear (risa)
Carlos:
Sí, será mejor. Ala coger vuestras cosas que volvéis a casa
(Se
abrazan los tres y empiezan a reir)